Julia de Burgos – Poema Para Mi Muerte (Poem For My Death)

Julia de BurgosJulia de Burgos  (February 17, 1914 – July 6, 1953)

Ante un anhelo

Morir conmigo misma, abandonada y sola,
en la más densa roca de una isla desierta.
En el instante un ansia suprema de claveles,
y en el paisaje un trágico horizonte de piedra.
Mis ojos todos llenos de sepulcros de astro,
y mi pasión, tendida, agotada, dispersa.
Mis dedos como niños, viendo perder la nube
y mi razón poblada de sábanas inmensas.
Mis pálidos afectos retornando al silencio
-¡hasta el amor, hermano derretido en mi senda!-
Mi nombre destorciéndose, amarillo en las ramas,
y mis manos, crispándose para darme a las yerbas.
Incorporarme el último, el integral minuto,
y ofrecerme a los campos con limpieza de estrella
doblar luego la hoja de mi carne sencilla,
y bajar sin sonrisa, ni testigo a la inercia.
Que nadie me profane la muerte con sollozos,
ni me arropen por siempre con inocente tierra;
que en el libre momento me dejen libremente
disponer de la única libertad del planeta.
¡Con qué fiera alegría comenzarán mis huesos
a buscar ventanitas por la carne morena
y yo, dándome, dándome, feroz y libremente
a la intemperie y sola rompiéndome cadenas!
¿Quién podrá detenerme con ensueños inútiles
cuando mi alma comience a cumplir su tarea,
haciendo de mis sueños un amasijo fértil
para el frágil gusano que tocará a mi puerta?
Cada vez más pequeña mi pequeñez rendida,
cada instante más grande y más simple la entrega,
mi pecho quizás ruede a iniciar un capullo,
acaso irán mis labios a nutrir azucenas.
¿Cómo habré de llamarme cuando sólo me quede
recordarme, en la roca de una isla desierta?
Un clavel interpuesto entre el viento y mi sombra,
hijo mío y de la muerte, me llamará poeta.

**Poem For My Death** (Google Translation)

Before a longing

Die with myself, abandoned and alone,
in the densest rock of a desert island.
In the instant a supreme craving for carnations,
and in the landscape a tragic horizon of stone.
My eyes all full of star graves,
and my passion, lying, exhausted, dispersed.
My fingers like children, watching the cloud lose
and my reason populated with huge sheets.
My pale affections returning to silence
-To love, melted brother on my path! –
My name twisting, yellow on the branches,
and my hands, twitching to give me the herbs.
Incorporate the last, the integral minute,
and offer me star-cleaned fields
then fold the sheet of my simple flesh,
and go down without a smile or witness to inertia.
Let no one profane my death with sobs,
nor do they clothe me forever with innocent land;
that they leave me freely
have the only freedom on the planet.
With what fierce joy my bones will begin
to look for windows for brown meat
and me, giving me, giving me, fiercely and freely
in the open and just breaking chains!
Who can stop me with useless reveries
When my soul begins to accomplish its task,
making my dreams a fertile dough
For the fragile worm that will knock on my door?
Smaller and smaller my little surrendered,
every moment bigger and simpler delivery,
my chest may roll to start a cocoon,
perhaps my lips will nourish lilies.
What will I call myself when I only stay
Remember me, on the rock of a desert island?
A carnation interposed between the wind and my shadow,
My son and of death, he will call me a poet.